DIA DEL AMOR

>> sábado, 22 de enero de 2011



¡Feliz día del amor y la amistad! ¡Qué bendición tan grande es ser cristianos, hijos del único Dios verdadero que de tal manera amó al mundo que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó para morir y derramar su preciosísima sangre como pago por todos nuestros pecados, de tal manera que todo aquel que cree, acepta, recibe y confiesa a Jesucristo como su único y suficiente Salvador, no se pierde, ni se condena, ni se va al infierno, sino que es salvado, hecho hijo de Dios, y objeto especial de su divino amor.

En muchas partes del mundo, se celebra en el mes de febrero, el día del amor y la amistad, y muchos creemos que es una costumbre muy saludable, pues una de las peores desgracias que puede sufrir una persona es vivir sin amar o sin ser amado. El amor es una bendición tan grande, que es digno de celebrarse, y para los hijos de Dios, celebrar el amor tiene un significado mucho más hermoso, trascendental y hasta glorioso, que el que tiene para el resto de la población.

Siendo que el humano por naturaleza, es un ser social forzoso, y en ninguna etapa de su vida puede sobrevivir sin el apoyo de los demás, Dios desde el principio, ha hecho que sienta un deseo innato por amar y gozar del amor al máximo. Dios es amor y la única fuente de amor verdadero, por lo que el amor, tanto en cristianos como no cristianos, es un don de Dios, y no algo que se aprende, conquista, contagia, o adquiere por precio. Dios, con el fin de que no se autodestruyera, le dio al ser humano el don de amar; aunque a él le corresponde aprender a expresar su amor en una forma sana, responsable, respetuosa, ejemplar y de bendición para todos. Muchos de nosotros estamos convencidos que sólo el amor, éste don bendito de Dios, es lo suficientemente poderoso para superar nuestra naturaleza egoísta y llena de celos, iras, y contiendas, y que sólo el amor es el que por ejemplo, ha capacitado a través de las edades, a los buenos padres para que se ocupen 24 horas al día, en la preciosa pero ardua tarea de ver que sus hijos lleguen vivos, sanos y enteramente preparados, a la edad adulta. Así, concluimos que en un mundo tan lleno de pecado, enfermedad y tribulación, sólo Dios, a través del amor, ha logrado sostener perdurablemente la institución del matrimonio, la familia, y por ende, la sociedad entera.

Dios es el Buen Padre Celestial que nos ama entrañablemente, aunque tantas veces seamos ingratos, indiferentes, y hasta majaderos con Él. El primer mandamiento es: Amarás a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, y con todas tus fuerzas, y el segundo es similar: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Siempre que alguien necesite amar más o recibir más amor, no tiene más que una solución: Pedírselo a Dios, la única fuente del amor verdadero. ¿Quierés saber que tan cerca estás de la estatura del varón perfecto, que es Jesucristo? Pregúntate cuánto amas, y pronto tendrás una justa respuesta. AMÉN.

Dr. Ernesto Contreras

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