NO SERA DIVERTIDO

>> miércoles, 9 de septiembre de 2009



"Pero al que comete adulterio le faltan sesos; el que así actúa se destruye a sí mismo". Proverbios 6:32

Una frase muy común entre las mujeres es: "Todos los hombres son infieles por naturaleza". La infidelidad se achaca más a los hombres que a las mujeres, aunque en estos tiempos, más mujeres están siendo infieles a sus maridos y según las estadísticas, el porcentaje va en aumento. Se dice que a los hombres les cuesta mucho ser fieles, que esto está en su mapa genético, en su naturaleza. Dios puso en el hombre el deseo sexual, para inducirlo a la procreación, pero el diablo, que descompone todo lo que Dios ha hecho para bien, lo usa para mal, para inducir al pecado. El adulterio está entre los diez pecados más importantesde la ley de Dios (Exodo 20:14) lo cual nos demuestra la seriedad con que debemos tomarlo. El punto débil inicial del que cae en adulterio, es la vista. Un hombre casado que mira a una mujer que no es su esposa una vez, no se debe permitir mirarla una segunda vez, pues le está dando lugar a la tentación y si la mira una tercera vez, está abriendo su corazón al pecado y una vez abierto el corazón al pecado, lo más probable es que caiga en él. El Señor Jesús dijo: "Pero yo les digo que cualquiera que mira a una mujer y la codicia ya ha cometido adulterio con ella en el corazón" (Mateo 5:28)
En la Biblia, varios hombres de Dios cayeron en pecado de infidelidad. Abraham adulteró con Agar y aunque Sara lo permitió para que la esclava le diera un hijo, no dejó de ser un pecado y hasta el día de hoy, estamos viendo las consecuencias, que ha costado la vida de miles de israelíes y árabes, los descendientes de Ismael y de Isaac. David y Betsabé también sufrieron las consecuencias, de su pecado, en la muerte del hijo procreado por ambos. Salomón, no se conformó con una sola mujer, como Dios lo manda, tuvo mil y una de ellas lo desvió de su fe. Todos los adúlteros de la Biblia sufrieron las consecuencias de su pecado. Dios no nos ocultó sus pecados, para mostrarnos que aun los hombres de Dios pueden ceder a la tentación y no se libran de sus consecuencias.
En estos días no se inculca la fidelidad, al contrario, el cine y la T.V. promueven las relaciones extramaritales como algo natural, divertido y que no tiene nada de malo. Los compañeros de trabajo alientan a la infidelidad y para todos es motivo de júbilo saber que uno de ellos se "enganchó" con una mujer que no es su esposa. Pero delante de los ojos de Dios el adulterio sigue siendo pecado. Dios no cambia y sus leyes tampoco. Por mucho que el mundo trate de hacer parecer que las relaciones fuera del matrimonio son algo de lo más normal, tarde o temprano llegarán las consecuencias, las cuales no serán nada divertidas.

"No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los afeminados, ni los que se echan con varones."
1 Corintios 6:9 (RV)
Angélica García Sch.

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